Ya sabéis que tiro mucho del recetario de mi madre, pero es que son las recetas más ricas y que más recuerdos me traen. Además, que siento comunicároslo yo, pero mi madre es la que mejor cocina del mundo. Si, si lo sé... no lo vais a poder probar... es una pena, es toooooda para mi jajajajaja
Bueno, a parte de ser una receta de mi madre, es una receta calentita, que para estos días tan duros, sienta realmente bien. Y si unimos a todo esto que es de pescado (que yo particularmente debería comer más), es de lo más sano.
Para 3-4 personas
250 g de congrio (de la parte abierta mejor)
Caldo de pescado
500 gramos de tomate rallado o picadito
1 cucharadita de pimentón
4 cucharadas de aceite
1 cebolla
3 ajos
1/2 taza de vino blanco
perejil
4 patatas
Picamos bien la cebolla, un diente de ajo y rallamos o picamos bien los tomates. En la olla que vayamos a utilizar calentamos el aceite y ponemos todo a pochar.
Cuando esté todo pochadito, añadimos el vino y dejamos reducir. Después añadimos las patatas peladas y cascadas, damos unas vueltecitas y echamos la cucharadita de pimentón. Seguidamente, para que el pimentón no se queme, vertemos el caldo de pescado hasta que se cubran las patatas, no mucho más para que no quede demasiado caldoso.
En un mortero, machamos dos dientes de ajo con un poco de perejil. Cuando el guiso empiece a hervir lo añadimos. Dejamos cocer unos 15 minutos, más o menos, dependiendo de las patatas. El congrio se debe echar al guiso cuando calculemos que quedan 8-10 minutos para que se terminen de hacer las patatas.
Cuando esté lo servimos calentito, acompañado de un buen trozo de pan. Una delicia.